Permítete ser.

Pretendemos hacer grandes cosas. Cambiar el mundo que nos rodea. Amoldarlo a nuestros gustos e intereses. Sin darnos cuenta que todo es mucho más sencillo… Queremos cambiar a las personas para que sean tal y como nos gustaría que fuesen y sigue siendo más sencillo que eso…

¿Por qué no hemos aprendido a aceptar lo que nos rodea y apreciarlo por lo que es?

Si luchamos constantemente en contra del mundo, es lógico que se nos revele. No apreciamos la belleza que esconde, no dejamos que se muestre cada uno tal y como es. No nos entendemos y ya no sólo eso, sino que nos escondemos y ya no sabemos ni quiénes somos.

Para, de verdad, para. Desconecta. Permítete ser aquí y ahora. Estar en el momento y en el lugar presente. Permítete convivir con tus emociones, aunque no te gusten. Acéptalas, acéptate. Permítete estar como estés. Llorar. Reír. Saltar. Gritar. Sentir. Saborear. Oler.

¿Por qué no empezar a disfrutar del aquí y ahora?

Y si no nos gusta, cambiar de lugar. Si no nos gustamos, cambiarnos por dentro. Nuestro lugar, nuestro mundo, nuestro interior. Si no estamos dispuestos a conocernos a nosotros mismos, ¿cómo vamos a conectar con los demás?

Nos empeñamos en buscar las dificultades del mundo y anclarnos a ellas para crecer, para no avanzar. Para no hacer esfuerzos inútiles, para seguir siendo lo que somos y actuando destructivamente con el mundo y con las personas. No veamos necesario cambiar por fuera el cambio que nos pide nuestro yo interno. 

 ¿Alguna vez alguien te dijo que la belleza está en las pequeñas cosas? No le creíste, ¿cierto? Ambicionamos grandes cosas cuando realmente somos felices con bien poco. Con las cosas más pequeñas, los rincones más ocultos, los gestos más sinceros y las sonrisas más verdaderas.

A veces nos excusamos diciendo que el mundo va en nuestra contra. Pero la naturaleza es mucho más sabia que nosotros. La naturaleza tiene mucho que enseñarnos. No va en nuestra contra, somos nosotros los que vamos en la suya.

Cortamos una flor y la hacemos de nuestra propiedad.

Compramos animales para tenerlos en nuestras casas.

Conocemos a una persona y la queremos a nuestro lado.

Nos apropiamos de lo que no nos pertenece y luego nos sentimos vacíos por dentro.

Porque algo estamos haciendo mal…

Estamos vacíos de nosotros mismos. De ilusiones. De sentimientos… Pero llenos de resentimientos. Culpas. Dolor y miedos.

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